El protocolo simple de transferencia de correo (SMTP) transfiere correo electrónico con confianza y eficacia. Para que las aplicaciones del SMTP funcionen bien, se debe formatear correctamente el mensaje de correo electrónico y los procesos SMTP deben estar en ejecución en el cliente y en el servidor.

Los formatos de mensajes SMTP necesitan un encabezado y un cuerpo de mensaje. Mientras que el cuerpo del mensaje puede contener la cantidad de texto que se desee, el encabezado debe contar con una dirección de correo electrónico de destinatario correctamente formateada y una dirección de emisor. Toda otra información de encabezado es opcional.

Cuando un cliente envía correo electrónico, el proceso SMTP del cliente se conecta a un proceso SMTP del servidor en el puerto bien conocido 25. Después de que se establece la conexión, el cliente intenta enviar el correo electrónico al servidor a través de esta. Una vez que el servidor recibe el mensaje, lo ubica en una cuenta local (si el destinatario es local) o lo reenvía mediante el mismo proceso de conexión SMTP a otro servidor de correo para su entrega.

El servidor de correo electrónico de destino puede no estar en línea, o muy ocupado, cuando se envían los mensajes. Por lo tanto, el SMTP pone los mensajes en cola para enviarlos posteriormente. El servidor verifica periódicamente la cola en busca de mensajes e intenta enviarlos nuevamente. Si el mensaje aún no se ha entregado después de un tiempo predeterminado de expiración, se devolverá al emisor como imposible de entregar.